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Published by 小楼临风 on

El Cazador

Mientras cierra un ojo, Gina toma su arco y apunta una flecha hacia el gran venado marrón que está parado a unos cuantos metros frente a ella en el bosque. Ella no puede fallar. Este es el primer animal que ella ha visto en todo el día, y, si deja que se escape, su familia no tendrá nada para comer.

Al escuchar a Gina, el venado voltea su cabeza hacia ella.

  • ¡No lances la flecha!

Gina salta cuando escucha la voz. Ella piensa que está oyendo cosas.

  • ¡Por favor! ¡No quiero morir!

Esta vez, ella está segura de que el venado le habló. Muy nerviosa, Gina baja su arco.

  • ¿Tú dijiste algo?
  • Sí.

El venado da un paso hacia adelante.

  • ¿Por qué estás en el bosque?

Gina se siente muy nerviosa por estar hablando con un venado, así que se toma un momento para pensar.

  • Estoy cazando. Mi familia no tiene suficiente comida. No hemos comido nada desde hace días.
  • ¿Cuántas personas hay en tu familia?
  • Solo yo y mis dos hermanas mayores.
  • ¿En dónde están tus padres?
  • Ellos murieron el año pasado.
  • ¿Y tú no tienes dinero?
  • No. Nuestro padre debía muchísimo dinero. Cuando él murió, todo el dinero que teníamos sirvió para pagar sus deudas.
  • Ya veo. ¿Por qué tus hermanas no están cazando contigo?
  • Ellas están enojadas…
  • ¿Por qué?
  • Ellas están enojadas porque ahora somos pobres.
  • Ya veo.

El estómago de Gina hace ruido y el venado levanta sus orejas sorprendido.

  • Siento pena por ustedes. Pero te pido que me dejes vivir.

Gina no sabe qué hacer. Ya ha pasado mucho tiempo desde que su familia comió algo. Si ella no mata al venado, ¡su familia morirá!


En la parte anterior… Gina salió a cazar al bosque en busca de un poco de comida para su familia. Cuando estaba a punto de dispararle a un venado, él repentinamente empezó a hablar y le pidió que lo dejara vivir.

Aunque necesita la comida, Gina se sentiría muy culpable si ella matara al venado.

  • Te dejaré vivir.
  • Gracias. ¡Buena suerte!

Gina mira mientras el venado se aleja y se pierde entre los árboles. Con arco y flecha en mano, ella se voltea para regresar a su cabaña, segura de que sus hermanas estarán molestas cuando ella regrese sin la cena. Muy cansada y con dolor en sus piernas, Gina finalmente llega a la cabaña de su familia. Sus dos hermanas, Dilcia y Mila, la están mirando fijamente desde las gradas del frente.

  • ¿En dónde está la cena?
  • No me digas que no atrapaste nada.
  • No había nada que atrapar.
  • ¡¿Entonces qué vamos a comer?!
  • ¡Tengo tanta hambre!
  • Tendremos que recoger bayas o…
  • ¡Estoy harta de las bayas! ¡Solo hemos comido bayas durante días y ya no queda ninguna!
  • Lo siento.
  • Regresa al bosque.
  • ¿Qué?
  • No regreses hasta que encuentres algo para que podamos comer.
  • Pero hace mucho frío, estoy cansada y… no hay nada, Dilcia.
  • Eres inútil y…

El sonido de una rama pequeña que se quiebra hace que deje de hablar.

  • ¡Mira, Gina! ¡Detrás de ti!

Gina se da la vuelta y mira al venado que sale del bosque. Es el mismo venado que le habló a ella. El venado no mira a Gina porque está viendo a sus dos hermanas.

  • ¡Mátalo, Gina! ¡Házlo ahora!
  • ¡No!

Gina sacude su cabeza y da un paso hacia el venado.

  • ¡¿Qué estás haciendo aquí?!
  • Si tú no lo haces… ¡lo haré yo!
  • ¡No! Yo no puedo matar a este venado.

Ante sus palabras, Dilcia corre hacia adentro de la casa y sale con dos cuchillos. Ella le da uno a Mila y las dos empiezan a caminar hacia el venado.

  • ¡No lo hagan! ¡No lo maten!
  • ¡Cállate! ¡Si no vas a ayudar, entra a la casa!

Dilcia sostiene el cuchillo sobre su cabeza. Mila hace lo mismo. Ellas se mueven hacia el venado.

  • ¡NO!

En la parte anterior… Gina decidió dejar vivir al venado. Cuando regresó a casa, sus hermanas empezaron a gritarle porque no traía nada de comida. Justo en ese momento, el venado apareció en la cabaña de Gina y sus hermanas trataron de matarlo.

Es demasiado tarde. Los cuchillos golpean al venado y él inmediatamente cae al suelo. Gina corre hacia el venado y cae de rodillas. Él ya no respira.

  • ¡¿Qué han hecho?!
  • ¡Algo que tú debiste haber hecho! ¡Ahora prepare ese venado para que comamos! Y apresúrate… ¡Tengo tanta hambre!

Una lágrima cae sobre la mejilla de Gina, pero su tristeza rápidamente se convierte en conmoción cuando el venado empieza a temblar. Un momento después, una luz brillante rodea al venado y Gina rápidamente retrocede.

  • ¡¿Qué está pasando?!
  • ¡¿Qué sucede?!
  • Yo… yo no sé.

La luz resplandece durante unos minotos y luego se desvanece. El venado ha desaparecido. En su lugar, hay un hombre apuesto vestido como cazador. Él le da la mano a Gina para ayudarla a levantarse del suelo.

  • ¿Quién eres?
  • Me llaman:¨El Cazador¨. Vivo en el Mundo del Bosque.

Gina mira a sus dos hermanas, quienes están abrazadas y están temblando del miedo.

  • Te he estado viendo a ti, Gina. Todos los días sales a cazar para darle comida a tu familia. Y tus hermanas nunca te dan las gracias.
  • ¡Aléjate de él, Gina!
  • ¡Mátalo!

El Cazador se ríe con tanta fuerza que hace que los árboles tiemblen.

  • Chicas tontas. No estoy aquí para lastimarlas. Estoy aquí para darles una lección.
  • ¿Qué tipo de lección?
  • Una lección de amabilidad y respeto. Les ayudaré a encontrar comida durante el invierno… Pero solamente si ustedes son amables y amorosas con Gina.

Las hermanas de Gina se ven una a la otra, y luego bajan la cabeza avergonzadas. Gina mira al Cazador y se pregunta si todo estos es demasiado bueno como para ser verdad.

  • ¿Lo dices en serio? ¿Nos ayudarías a encontrar comida?

Gina mira al Cazador. Sus ojos son de color azul brillante y él se ve muy cordial y amable. ¿Podría ella confiar en él?

El Cazador se da cuenta de que Gina está preocupada y aprieta su mano para hacerla sentirse mejor.

  • Tú pasaste mi prueba hoy. Me dejaste vivir. Y por eso, tendrás una recompensa.
  • No sé qué decir. Gracias.

El Cazador asiente y luego voltea a ver a las dos hermanas.

  • Me aseguraré de que ustedes dos sean amables con su hermana. Recuerden: ¡El bosque siempre vigila!

Luego El Cazador desaparece, dejando a las tres chicas en silencio.

  • ¿Qué es ese aroma?

Dilcia corre hacia adentro de la casa y grita.

  • ¡Pescado! ¡Carne! ¡Fruta!
  • ¡Gracias al cielo! ¡Nos salvó la vida!

Dilcia y Mila voltean a ver a Gina…

  • Ven aquí, Gina. Comamos todas juntas.
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